jueves, 17 de mayo de 2007

Junglas y tinta


Poeta de avenidas
un garimatías de desquiciante sombra
un padre muerto de niños
una selva de frutos negros de lágrima

la línea es un beso y la muerte
los vasos de cristal desparramado
la carne entrelazada, un mal lienzo
la pintura, sangre en descomposición

el beso un agravio de adicción
al barro hacia el cielo es profundo
la luna una menguada mentira de baba
la lápida es un sexo inadvertido

la luz de la mañana una carcel
el atardecer un orgía de gratificación
bodega de filósofa, pena, burla del alma
el mar el atractivo de una profunda oscuridad

la madrugada eterna lucidez
la locura lirismo de dientes apretados
me cansé, ya nací, olvidé
silencio corroe la cordura de la soledad

gritar encuentro festejado
el odio, el tedio del miedo
el desprecio un misterio envolvente
la crisis, carne hueso y decepción

un susurro un suicidio de deseos
el cuello un hombro que creció de belleza
tristeza tiznada de viento y parpados
los rizos una enfermedad de remolinos,
mirando la primavera ya ni la conozco
heredé nieve caliente del amor, saliva oculta


el eclipse una visagra sin interés
apagarse entre brasas, ensordecedor placer
todo humo es un escape de ojos densos
la guarida un tarareo sin sonido en la cabeza
dueño de la muerte, bestia blanca de la vida
el gusto de la palabra, ángel caido en un maremoto de colores
la broma de una cara sin rostro, el riego de un campo sembrado con la nada más sentida
todo es prosa de la rima inexistente